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    6 cosas desagradables que hacemos y deberíamos evitar

    May 13, 2016

May 13, 2016

6 cosas desagradables que hacemos y deberíamos evitar

No me gusta mucho apelar a los “deberías”, porque condiciona la libertad de cada uno e impone ideas. Eso sí, creo que en algunos momentos es bueno escuchar recomendaciones, sobre todo si los demás te lo repiten una y otra vez, y tú haces caso omiso.

A veces, ni siquiera nos damos cuenta; son cosas cotidianas, que tenemos demasiado internalizadas o que hacemos automáticamente. Todo eso, porque estamos en “piloto automático”, sin tomar conciencia de dónde estamos y qué hacemos, aquí y ahora.

La tecnología es muy útil para muchas cosas, pero si hay algo en lo que podemos estar de acuerdo, es en que nos hace mucho más egoístas y egocéntricos. Las redes sociales nos permiten crearnos una vida prácticamente ficticia y si no te das cuenta, de un momento a otro puedes convertirte en una persona distinta a la que eras, alguien que no sabe cómo relacionarse con el mundo real.

Esa sensación de que estamos demasiado metidos en nosotros mismos puede provocar que hagamos cosas que son desagradables para otros, y si te fijas, todo tiene que ver con “mirarse demasiado el propio ombligo”.

MIRAR TU CELULAR CUANDO ESTÁS CONVERSANDO CON ALGUIEN

Sí, hago un mea culpa: yo lo hago, y muy seguido. Pero cuando lo piensas y analizas la situación, en realidad es desagradable, sobre todo porque a veces quieres hablar cosas importantes y la otra persona dice que te está prestando atención, pero en realidad está viendo cuántos likes tiene en Instagram.

QUEJARTE TODO EL TIEMPO, Y TAMBIÉN DE LO QUE HACEN LOS DEMÁS

Todos tenemos problemas y cada uno maneja la frustración de distintas maneras; somos seres humanos y fallamos. Pero hay personas que lo único que hacen es quejarse, y peor que eso, se quejan de las cosas que les molestan de los demás. Es fácil criticar sin mirarse a sí mismo antes o quejarte de los problemas sin hacer nada al respecto, pero eso también puede ser desagradable para los demás.

HABLAR DEMASIADO DE TI MISMO

Cuando estamos felices por algo, nos gusta compartirlo. Seguramente, la gente que te quiere también estará feliz de escucharlo, pero tampoco es cómodo estar con una persona que habla demasiado de sí mismo y que en ningún momento pregunta por algo de tu vida.

SER DEMASIADO CHISMOSO, TODO EL TIEMPO

No hay nada mejor que tener una conversación interesante, sin tener que acudir a criticar o hablar de otros. Es un recurso barato, y muchas personas lo ocupan muy seguido. Claro, no implica pensar mucho y siempre habrá otra gente que use ese mismo recurso para comunicarse. Lamentable.

CONTAR TUS LOGROS, PERO HACERLO “HUMILDEMENTE”

Qué bueno es estar orgulloso de ti mismo. Te esforzaste, cumpliste tus metas y quieres comunicarlo, pero no es necesario ser soberbio y a la vez, fingir que eres humilde. La falsa modestia es desagradable: si estás orgulloso, dilo con confianza, pero no te hagas el humilde si lo haces sólo para agradar.

PASAR A LLEVAR A LOS DEMÁS EN TODO SENTIDO

Vivimos en sociedad y como todos sabemos, hay cosas que es necesario mantener para que todos estemos tranquilos. Las personas que insultan todo el tiempo, que empujan, que no respetan tu espacio personal, pueden hacerlo, pero es mejor que vivan en lugares en que no pasen a llevar a los demás.

Fuente: Belelú