• Background Image

    ¿A quiénes invitaremos a nuestro matrimonio?

    May 16, 2016

May 16, 2016

¿A quiénes invitaremos a nuestro matrimonio?

Mi pensamiento inmediato al momento de que me pidieran matrimonio: ¡ME CASO! ¡Quiero que todo el mundo lo sepa! ¡Invitaré a todo el mundo!… Oh wait!. Como diría la imagen de Squirtle “¡Vamoh a calmarnoh!”

Es grande la emoción pero, primero, es un hecho importante y hay personas específica que deberían saberlo antes que el resto y, segundo, no todo el mundo estará invitado, cosa que es obvia (la importancia/ la economía), pero algunos pueden sentirse incluidos y puede que no lo estén. Prefiero ahorrarme incomodidad.

¿A quién invitaremos?

Los invitados es un gran tema a la hora de casarse. Sobre todo cuando tienes una familia enorme (E-NOR-ME) y no eres Farkas, volviéndose el número de invitados un ítem a discutir.

Probablemente no todos los que tengan familias grandes pasan por esto. Pero mi gente no es una familia lejana de la que sólo escuchas relatos o sabes que existen, sino que es de esas familias que son parte de tu historia permanentemente. Son de los que aman juntarse porque llueve, porque sale el sol, porque alguien nace, porque alguien muere, porque si y porque no también, de ahí que el compromiso y las lealtades en juego sean tan importantes.

Y sólo he hablado de mi familia, imagínense pensar en mis amigos, y la familia y amigos de novio. Desde un comienzo tuvimos claro que el número sería grande, para nuestro bolsillo, y decidimos que nuestro presupuesto sería siempre en función de 200 personas, aproximadamente. Con esta decisión tomada podíamos empezar las listas.

Además en nuestro contexto de pueblo e idiosincrasia campesina, las nuevas modas de invitar a algunos a la ceremonia, a otros a la ceremonia y la fiesta, y sólo algunos pocos a todo incluyendo la cena, quedaba out. Muy moderno será, y si algún día me invitan de esa forma probablemente iré igual, pero para nosotros y nuestras familias sería una falta de respeto, cariño y lealtad.

¿Cómo saber a quién invitar?

Sin duda es un momento medio angustioso, y a veces te puedes perder en los detalles de ¿A quién invito con pareja? ¿Lo pasarán bien? ¿Quién se sentirá si no lo invito? En fin, comienzas a perder el foco, y nunca debes olvidar que es tú momento y que todo aquel privilegiado que te acompañe ese día estará ahí para compartir tu felicidad.

Debes preguntarte entonces: ¿Quiénes quiero y necesito que me acompañen este día y compartan mi alegría? ¿Quiénes me gustaría que estuviesen pero no estoy segura?

Así fue como creé dos listas de invitados: La lista oficial y la lista de espera. Además, ambas listas debían cumplir el requisito que tanto mi novio y yo nos habíamos propuesto: “cuando mañana veamos las fotos del matrimonio, quiero saber quiénes estuvieron conmigo, quién estuvo ahí”.

La lista oficial

¿Quiénes estarán en esta lista? Respondí que quería que estuviesen los que han compartido mi vida desde pequeña y siguen estando (la familia, primos, tíos) y los que han estado en el camino que hemos formado con mi novio (amigos de la vida, la u, el trabajo).

Además, surge de manera espontanea el grupo central que es incuestionable. Por lo general son aquellas personas a las que llamas personalmente o escribes de los primeros. En mi caso las primeras en saber fueron mis amigas, quienes esperaban este momento tanto o más que yo.

Luego fueron mis padres. Mi madre como siempre primero, quien luego de comprobar que ya no había excusas para decirme que lo pensara, aceptó que la pájara saldría del nido (título en mano, trabajo andando, más de 6 años de relación, nada más que decir). Y mi padre, quien reaccionó de una manera tan tierna y maniaca que lo amé más: “ya, que bueno, ya están grandes… y dónde será, cuándo, a quién vas a invitar” ¿Les recuerda a alguien esta reacción?

Seguido de ellos fue mi primo-hermano, Efra, quien sería luego nuestro wendding planner, acompañándonos hasta la degustación y escogiendo el menú (además que debía saberlo, porque se iría a Australia en esas fechas y tenía que avisarle para que el viaje fuese luego del matrimonio).

Finalmente, fueron mis suegros y la familia de mi novio, quienes esperaban esto con muchas ansias.

Luego de todo esto, empezaron las llamadas a la familia. Con ayuda de mi mamá empezamos a contarles a mis tíos y primos para que tuvieran tiempo de “prepararse” como ellos quisieran. Les contamos casi faltando 10 meses, así que había tiempo para que el que quisiera se pusiera a dieta, hiciera ejercicio, juntara plata o lo que sea, a mí me daba lo mismo como llegaran, pero que llegaran ese día bonitos y con ganas de acompañarnos sin excusas.

¿Los padres invitan o no invitan? 

Dentro de esta lista oficial nos surgió la duda.

Mis suegros tenían una idea diferente de la celebración del matrimonio, ellos habían realizado el matrimonio de mi cuñada y habían escogido los invitados, pero esta vez era distinto. En un principio nos cerramos a que sólo serían personas que conociéramos y nos conocieran directamente. Pero finalmente entendimos que este momento también es su momento. Están despidiendo a sus hijos de casa. Así que cedimos un poco y les ofrecimos algunas invitaciones, para que también pudiesen compartir su felicidad.

En el caso de mis padres no había mucho que agregar, esto de pertenecer a familias tan achoclonadas hace que sus personas importantes ya estén dentro de mi lista de personas importantes.

La lista de espera y la confirmación

La lista oficial siempre debe tener más del número establecido. En nuestro caso 215 personas. Esto porque siempre habrá personas que no podrán asistir por alguna u otra razón.

¿Qué hacer para optimizar la lista y poder tener contigo el día del matrimonio a la mayor cantidad de personas que quieres? Confirmación.

Pedir que las personas confirmen su asistencia es un método muy efectivo y eficiente. Por lo general las personas no llaman al número que aparece, pero siempre puedes contar con una amiga maravillosa que se dé el tiempo de llamar a cada invitado, un mes antes, para confirmar su asistencia.

Así, si alguien no puede asistir tienes la opción de invitar a esas personas que te gustaría mucho que estuviesen ese día, pero que por distintas razones están en duda. Así corre la lista de espera

En la lista de espera: Los apañadores

Por último, dentro de la lista de los que “quisieras que estuvieran, pero…” debes tener seleccionada otra lista que serán los “apañadores”.

Serán aquellas personas que frente a cualquier desconfirmación de algún invitado en los últimos días muy cerca del matrimonioserán nuestra primera opción. Estas personas son amigos que aprecias, pero que quizás el tiempo y espacio los ha distanciado un poco, pero que en el fondo les guardas un gran cariño y sabes que ellos a ti. Además son personas que les gusta compartir, y que no te cuestionarán si las invitas “a última hora” ni te cobrarán sentimiento cochinos. Se sentirán felices de poder estar ahí contigo. En mi caso ocupé esta lista, y fueron mis amigas de la infancia y una amiga de la u quienes sólo tuvieron buenos deseos y muchas ganas de pasarla bien junto a nosotros.

YOYI + SEBA 489

Fotógrafo Mauricio Zamudio

Todos aquellos que te quieran sabrán estar ahí para ti, antes, durante y después del matrimonio. Serán feliz contigo.

En fin, pasará el tiempo y de vez en cuando pensarás que deberías haber invitado a ese amigo que estaba lejos en ese momento, pero que sabías que había sido importante para ti. O pensarás en ese invitado importante que no fue y te decepcionó. O pensarás en los que te hubiese gustado que estuviesen en carne y hueso pero que no alcanzaron a estar.

Mientras los dos primeros pensamientos no tienen solución, el tercero tiene muchas soluciones porque probablemente te lo cuestionarás en el proceso de preparativos. En la próxima nota les cuento cómo hice yo para que todos aquellos que no alcanzaron a estar en el matrimonio estuviesen igual, no sólo desde el cielo, sino que también en símbolos y en amor.

Fuente: La Otra Yo