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    Cómo el virus del zika puede salvar los Juegos Olímpicos de Río

    Jul 7, 2016

Jul 7, 2016

Cómo el virus del zika puede salvar los Juegos Olímpicos de Río

El virus del Zika podrá ser muy grave y mortal, ¿pero es razón suficiente para explicar la retirada de las Olimpíadas de Río de Janeiro de Jason Day, Rory McIlroy y muchos golfistas famosos?

Hay una explicación más verosímil: las Olimpíadas no son para ellos una prioridad. Es por eso que los golfistas, al igual que las estrellas de otros deportes que ya se han enriquecido, no tienen lugar en las Olimpíadas.

Si el mosquito que transmite el Zika hubiera descendido sobre Rae’s Creek en el Augusta National en abril, ninguna de las estrellas se habría retirado del Masters. El motivo es que una chaqueta verde del Masters es para los golfistas algo más preciado que una medalla de bronce, plata u oro.

Basta con compararlo con los tres grandes deportes olímpicos: atletismo, natación y gimnasia. Ningún gran atleta de esos deportes ha hablado públicamente de no asistir a Río debido al virus ni a ninguna otra de las diversas enfermedades con las que podrían infectarse en las Olimpíadas. Ni Usain, ni Bolt, ni Michael Phelps, ni siquiera una joven estrella mujer (y por ello más en peligro) como Gabby Douglas. Para ellos, no participar en las Olimpíadas sería como para un golfista estrella no jugar en el Masters.

Las estrellas de los deportes olímpicos tradicionales sólo se perderían las Olimpíadas por una lesión. Planifican toda su vida en tramos de cuatro años. Si bien hay eventos internacionales anuales en esos deportes, campeonatos nacionales y mundiales en un lugar u otro, las Olimpíadas son la montaña más alta, a cuyo lado todo lo demás queda reducido a colinas y rocas.

La posición de los golfistas en relación con Río sería desafortunada si no fuera tan instructiva. La magnitud de las Olimpíadas ha aumentado, lo cual significa más costes para las ciudades sede en un espectro que va desde las dimensiones de las villas olímpicas hasta nuevos estadios y seguridad adicional.

Competir por ser sede de una Olimpíada sin duda ha pasado a ser desaconsejable y hasta irresponsable para los gobiernos municipales. Los retiros por motivo del Zika sirven como consejo para que el Comité Olímpico Internacional comience a eliminar deportes y a hacer las Olimpíadas más sensatas y manejables en el plano económico.

¿El zika como excusa?

El golf nunca debió agregarse a las Olimpíadas porque ninguna de las dos partes necesitaba a la otra. El golf tiene cuatro torneos anuales en dos continentes y una prestigiosa competencia internacional que se realiza cada dos años, la Copa Ryder. Un golf olímpico entre el Open Británico y el Campeonato de la PGA, jugado en medio de otros 27 deportes en Río, es impensable.

El tenis es aún menos adecuado que el golf. Lo que da un aura romántica a las Olimpíadas es la idea de que el amplio mundo de los atletas se reúne para competir en un solo lugar. Pero eso ocurre casi todas las semanas en el tenis, donde los mismos personajes globales juegan en grandes torneos, sobre todo en los realizados en Melbourne, París, Londres y Nueva York.

También es hora de revisar el futuro del baloncesto olímpico. Entre los jugadores que optan por no participar este verano (boreal) en representación de los Estados Unidos se encuentran LeBron James, Steph Curry, Anthony Davis, Chris Paul y Russell Westbrook -las grandes estrellas-, por motivos que van desde descanso hasta lesiones. Pero ahora también los jugadores de otros países se alejan de la competencia olímpica en aras de prepararse para la temporada de la NBA, entre ellos el canadiense Andrew Wiggins, que fue Rookie of the Year 2014-2015 de la NBA.

El riesgo de una lesión es real para esos jugadores, y el riesgo económico para sus equipos es aún más grave. Paul George, de los Indiana Pacers, perdió casi una temporada completa después de lesionarse una pierna en un encuentro de la USA Basketball en Las Vegas en 2014.

Algunos podrían decir que James, Paul y Westbrook podrían no participar en 2016 porque ya ganaron medallas de oro en 2012. También podrían permitirse declinar en el sentido más literal, al igual que Day, McIlroy y los golfistas profesionales.

Para esas estrellas globales, es muy poco lo que depende de las Olimpíadas: ni sus carreras, ni su situación económica. Si lo que está en juego no es suficiente para que los mejores atletas de un deporte compitan en las Olimpíadas, el COI debería apagar la llama artificial de ese deporte.