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    El cáncer y yo: ¿Cómo descubrir un nódulo mamario?

    Mar 3, 2016

Mar 3, 2016

El cáncer y yo: ¿Cómo descubrir un nódulo mamario?

Desde el día 1 que empecé a vivir todo esto, decidí que cuando estuviera un poco más en paz lo contaría. Básicamente, porque mi desconocimiento me llevó a asustarme mucho. Honestamente, no sé cuánto durará este “especial” y jamás pensé en hacer otro luego de #ForeverAlone y de #OverlyLove en Be Bloggera, pero es que esto es algo que no puede ser un secreto. Sólo espero que para el cierre de éste, todo haya salido bien. Hoy quiero contarles mi historia y mi relación con el cáncer de mamas.

A comienzos de Febrero me fui al sur de Chile de vacaciones, éstas eran muy esperadas ya que hace 4 años no salía de Santiago ni descansaba. Con mi pololo estábamos felices y llenos de planes. Lo pasamos súper bien, hasta el último día; llegando a Santiago, nos alistaríamos para irnos 1 semana más a la playa antes de regresar al trabajo, pero ese último plan no lo pudimos realizar.

El antepenúltimo día de las vacaciones en el sur y exactamente en Villarrica, me vi una mancha cerca de la pechuga izquierda (me acomoda más hablar de pechuga que de mama), me rasqué pensando que era eso, una mancha; obviamente no salió y pensé que era la misma marca que tiene mi hermana en un sector similar desde pequeña. Al rascarme, sentí un poroto y eso encendió mis alarmas. Le pedí a mi pololo que lo tocará para corroborar que no estaba loca; él también lo sintió. En mi familia paterna y materna hay antecedentes de cáncer: mi abuelo materno murió de cáncer al hígado, mi tía paterna murió de cáncer al pulmón y metástasis; y en la actualidad 2 de mis tías paternas (las hermanas que siguen a mi tía fallecida) están diagnosticadas con cáncer de mamas. Desde hace 2 años que tengo la alerta en mi cabeza de que debo estar atenta a cualquier cosa extraña en mis pechugas. Así que no dudé en llamar inmediatamente a la clínica Santa María de Santiago, para pedir una hora para un ginecólogo, no sabía a que especialidad ir, así que pensé que era lo mejor; sin embargo – y como siempre – no habían horas, así que no tuve más remedio que pedir hora para un médico general.

Aplazamos el viaje a la playa 2 días para ir al médico y hacer algunos trámites. Desde que me sentí el poroto en la pechuga, me puse nerviosa y comencé a pensar cosas sistemáticamente. Partí por ideas graves como: “Si tengo cáncer de mamas, me voy a morir. Si me muero, le diré a mi pololo que se quede con mi auto y a mis papás que cuiden a la Jacinta (mi perrita). Si me muero no veré crecer a mi sobrino; moriré antes que mi última abuela”. 

¡Ni les explico cómo me enfermé de la guata! Lo pasé mal, pero a ratos se me olvidaba y no pensaba en nada.

Llegó el día de ir al médico general, me hizo el examen físico y me dijo que efectivamente el poroto estaba pero que él creía que no era nada, tal vez un quiste o grasita porque en estos meses he subido mucho de peso (de 68 kg a 72 kg en menos de 1 año, y luego de 72 kg a 75 kg, después del viaje al sur). Por mis antecedentes familiares, me pidió hacerme exámenes de sangre, una ecografía mamaria y una mamografía. Los últimos dos jamás me los había hecho, pese a tener 2 tías con cáncer de mamas y haberlo manifestado en muchas visitas al médico. Después me di cuenta que por mi edad no me las pedían (tengo 31 años; las piden desde los 35). En la clínica Santa María no habían horas para los exámenes hasta fines de marzo, pero mi angustia no podía aguantar más. Afortunadamente, uno de mis mejores amigos es ecógrafista en la Clínica Alemana y no dudé en contactarlo para contarle y ver si podía ayudarme. Al otro día tenía que hacerme la ecografía y la mamografía; ahí comprobé una vez más, que en Chile vale más tener amigos, que plata.

Con harta fe me fui a hacer los exámenes, con papá y mamá de chaperones. Me atendieron 2 amigas de mi mejor amigo, muy regaloneada y bien atendida, eso me calmó un poco. Sin embargo la ecografista luego del examen – y sus múltiples caras al pasar la maquinita por mis pechugas – me dijo que era un nódulo y que no se veía bien, que debería verme un médico, ojalá ese mismo día y que me pedirían una biopsia.

Todo sucedió muy rápido, me dieron el teléfono del médico, su especialidad es mastología, – ¡así se llamaba! – accedió a atenderme en menos de 1 hora. Estuvo conmigo más de media hora y me explicó con detalles todo.

BI-RADS es el lenguaje que utilizan los médicos para comunicar el estado de una mama y los posibles nódulos que aparezcan en ella, indicando de esta forma si son benignos o malignos. Las categorías BI-RADS van del 0 al 6, indicando el 0 que no tienes nada y el 6 que tienes cáncer. Las categorías se establecen de la comparación entre la mamografía y la ecografía mamaria. Mis exámenes arrojaron un 4.

Categoría 4 – BI RADS: anormalidad sospechosa, se debe considerar una biopsia

Los hallazgos no parecen indicar de manera definitiva que sean cancerosos, pero pudiera ser cáncer de mamas. El radiólogo está lo suficientemente preocupado como para recomendar una biopsia. Los hallazgos en esta categoría tienen un rango amplio de niveles de sospecha. Por este motivo, algunos médicos dividen esta categoría aún más:

  • 4A: hallazgo con una sospecha baja de que sea cáncer
  • 4B: hallazgo con una sospecha mediana de que sea cáncer
  • 4C: hallazgo de preocupación moderada de que sea cáncer, pero no tan alta como la Categoría 5.

¿Puedo tener cáncer de mamas? 

El médico nunca me habló de una sospecha de cáncer con sus propias letras, pero si me dijo que mis exámenes eran sospechosos.  Me solicitó una biopsia y me hizo un examen físico para ver de qué tipo podía ser, si sólo una “punción” o bien había que operar. Finalmente, me indicó la biopsia core, que no es una operación.

Es importante destacar que el médico me indicó que podía atenderme por el GES o AUGE, en ese caso me cubrirían todo, pero debía coordinarlo con mi isapre. Desconfiadamente, ni pensé en hacérmela en otro lugar, según yo me darían hora quizás para cuándo y quizás dónde.

Decidí seguir atendiéndome en la Clínica Alemana hasta al menos tener certeza de mi diagnostico final. Me dieron hora para el Viernes 19 de Febrero; la jefa de tecnología médica del servicio de mamografía me encerró en su oficina y me explicó un protocolo enorme sobre la biopsia core, la preparación previa, las complicaciones posteriores y me dio algunos documentos para leer y firmar, junto con informarme que este examen no tiene código de isapre ni Fonasa, por lo que al hacérmelo debo cancelar el valor completo (cientos X 4 y fracción) y luego gestionar los reembolsos correspondientes. Me gasté parte de mis ahorros para estudiar este año en 1 examen más.

Y seguí con la procesión por dentro, en un nivel extrañamente menos intenso y menos trágico “¿Qué tanto podía sucederme? Si tenía cáncer de mamas, me sacarán el nódulo y listo. Tal vez me hagan radioterapia, o tal vez quimioterapia. Si se me cae el pelo me compro una peluca linda y colorina. Si se me caen las cejas, me las tatuó. Si me tienen que extirpar la pechuga, me pongo silicona después. No me puedo morir, no puedo dejar a mi sobrino solo, soy su única tía en la vida, no puedo morir antes que mi abuela”. Manejar los posibles efectos de múltiples posibilidades, siempre baja mi ansiedad, le busco el ajuste al asunto. Por un momento, usar peluca, tatuarme y ponerme silicona me pareció divertido y si por último me quedaba pelada, me compraría los pañuelos más lindos que pudiera ¡ y listo! vi el vaso medio lleno. Pese a todo lo que pensé, sentía una tranquilidad extraña, podía comer, ya no me dolía tanto la guata, era tanta la calma a diferencia de otros eventos que me hicieron la vida a cuadritos, como dar la PAA, que a veces pensaba “¡capaz que me muera!”.

Sigue leyendo acá: El cáncer y yo: ¿Nódulo maligno o benigno?

¿Cómo descubrir un nódulo mamario?

  • Simple, ¡Tócate! ojalá todas las semanas o cada vez que puedas, en la ducha, o al vestirte. El mío jamás lo percibí antes, no sé desde cuándo existe.
  • Debes tocarte bajo la axila, principalmente, pero también en toda la mama. El mío no está en los ganglios, está sobre el pezón, pueden aparecer en cualquier lado.
  • Si tienes más de 35 años, pídele a tu médico una orden para hacerte una mamografía y ecografía mamaria preventiva.
  • Si tienes casos de cáncer en tu familia, pide una orden de los mismos exámenes, independiente si cumples con la edad o no.

Fuente: La Otra Yo