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    Feliz feliz como una lombriz (o quizás no tanto)

    Jun 21, 2016

Jun 21, 2016

Feliz feliz como una lombriz (o quizás no tanto)

Dentro de las variedades de nuestra vida urbana vemos el avance rampante de ciertas lecciones que ponen el acento en la vida feliz y positiva, en línea con la fascinación por el mundo de los emprendedores. Es cierto, a muchos de nosotros nos gustaría vivir una vida plena y auto-realizada. Pero la verdad es que la mayoría de las veces nos vemos atrapados por un mundo que se aleja mucho de la idealización de un pseudo-monje budista haciendo meditación Vipassana, una hipster-lais exitosa o un deportista desaproblemado comprometido con su salud cardiovascular.

¿Por qué será tan seductora la idea de que ‘el deseo lo puede todo’? ¿que el éxito es cosa de ‘motivación’?¿que los problemas se resuelven con ‘buena actitud mental’? Quizás porque reniega de lo que trabajosa y dolorosamente hemos ido aprendiendo. Que las cosas no son tan simples, que vivimos tratando de vérnosla con nuestros conflictos, que el tiempo transita, que las fuerzas no lo alcanzan para todo, que tenemos limitaciones propias y del mundo. Algunas de ellas inamovibles, otras que requieren de gran esfuerzo. Más aún, que el estado de las cosas nos da sólo algunas oportunidades, más que a muchas persona. Y a otros cuantos les da aún mucho más.

Esto es especialmente relevante en lo que refiere a la realidad de la vida afectiva. Hay algo de manía en quitarle peso a la realidad de nuestras sutilezas emocionales, en banalizar nuestros padecimientos y en tratar con un ‘depende de cómo se mire el problema’ las dificultades que se han ido forjando largamente en nuestra historia.

Una pretendida ‘actitud positiva’ supone hasta cierto punto negar quienes somos y relacionarnos con la realidad de nuestro mundo interior de una manera panorámica, apresurada e incluso vacía. El estilo human-entrepreneur parece estar a la orden del día para seducir con su carta de turno para lograrlo.

La vía del reconocimiento de la realidad interior (si podemos hablar de algo así) es menos despampanante, más a tientas, más trabajosa y ciertamente más dolorosa. Su moneda de cambio, eso sí, es lograr algún sentido de existencia y consistencia personal. Al menos por un rato.

Columna de Consulta Privada en Mirada Diaria

Autor: Lucio Gutiérrez. Psicoanalista y Doctor en Psicoterapia. Escribe sobre esas pequeñas cosas que pensaste, que dejaste de pensar y que pensaste que otros no pensaban.