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    Meditación autodidacta: Qué necesitas para comenzar

    May 6, 2016

May 6, 2016

Meditación autodidacta: Qué necesitas para comenzar

La palabra meditación puede ser un poco intimidante. Sabemos que es algo positivo y que quienes la practican dicen haber encontrado la paz interior en esa disciplina, pero a veces es difícil acercarse a algo que parece tan ajeno a nuestra rutina.

Meditación es bondad. Cuando el Universo te envía señales, lo hace de forma sutil, para que las recibas a nivel inconsciente y las codifiques conscientemente. Suena simple, pero puede ser un desafío difícil al principio.

Sólo piensa que hoy en día, todo es estímulo. Nos estimulan con sonidos, colores, sabores, olores y con la tecnología, todo se ha multiplicado. Nuestro cerebro tiene que absorber todos estos mensajes que provienen de fuentes externas y eso nos aleja de lo interno, de las señales que nos envía en Universo, de esas que realmente pueden ser reveladoras.

Para comenzar a meditar, primero tienes que aceptar esa necesidad de conectarte contigo mismo. Si sientes esa inquietud, ya estás comenzando ese proceso, ahora sólo tienes que poner fuerza de voluntad para ir liberándote poco a poco de esa perspectiva superficial, del mundo de los estímulos externos.

Yo medito, tú meditas, nosotros meditamos

Si vives con tu familia, cuéntales de tu proceso. Es importante que si quieres comenzar a meditar, los demás sepan que habrá momentos en el día en que necesitas ese espacio para ti, sin interrupciones. No es egoísmo, es comunicarle a los que quieres que necesitas hacerlo, por ti y en consecuencia, también por ellos.

No te presiones. Si te lo tomas con calma, estarás más relajada y será más ameno. Puedes empezar con meditaciones guiadas: YouTube ofrece cientos de alternativas para eso. Si las primeras veces no puedes dejar de pensar en lo que tienes que hacer en el trabajo, en el hambre que tienes o en la película que viste ayer, es normal.

Poco a poco irás notando que tu mente sí tiene la capacidad de estar en paz, y notarás que los estímulos externos la nublan, la hiperventilan, la sobre excitan. Tu cuerpo va a manifestarse cuando lo escuches.

Cuando medites, harás más consciente cada dolor, cada sensación, por más pequeña que sea. Tu mente se enfocará en ello y se conectará, y eso puede ser, incluso, la salida a esos problemas que te aquejan hace tanto tiempo.

Fuente: Belelú