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    Un 10% de tiempo diario para mi misma y cómo lo he logrado

    Jun 16, 2016

Jun 16, 2016

Un 10% de tiempo diario para mi misma y cómo lo he logrado

Lo reconozco, a veces siento rabia de ver que tanta gente tiene tanto tiempo para hacer tantas cosas y yo apenas puedo con mi día. Soy un humano común, que a veces siente que distribuye su día en función de los demás: trabajo, familia, pololo y sería. Muchas veces ¡Muchísimas! extraño tener tiempo a solas y busco estrategias para pasar tiempo “en paz” como le digo yo; a veces ese tiempo lo encuentro en el baño ¡es un tiempo corto pero maravilloso! Pero me cansé y decidí que necesitaba tiempo para mi, cronometrado y de calidad, simplemente porque yo soy la persona más importante en mi propia vida. Si quieren saber cómo lo he logrado, las invito a leer. 

En búsqueda del 10% de tiempo para mi misma

¿Quién soy y cuánto hago en el día?

Soy una ciudadana común, con muchas responsabilidades en todo sentido. Llevo la ajetreada vida de adulto que muchos universitarios desean, pero que al vivirla, quisieras devolverte a la sala de clases a estudiar y pasarla bien.

Trabajo 44 horas semanales por contrato, pero lo cierto es que mi trabajo está muy en la contingencia, es muy 24/7 por lo que hace muchos meses no logro despegarme del celular para ver cómo va todo, trabajo en comunicaciones (si trabajas en lo mismo, me entenderás). Entro al trabajo a las 9 de la mañana y tengo una jornada común y corriente de 9 horas. Para poder llegar a mi trabajo y regresarme de él, invierto al menos 1 hora y media más. A eso, le debo agregar el tiempo en que demoro en la mañana en levantarme, ducharme y arreglarme para irme al trabajo, sumémosle 1 hora más. Entre prepararme para el trabajo, trabajar y trasladarme, ocupo 11 horas y media de mi día, el que suele terminar a las 12 de la noche.

Post trabajo, recién tengo “poder de decisión sobre mi vida”, entre comillas porque siempre hay algo que hacer: cumpleaños, ir al supermercado, salir a comprar algo necesario, médico, psicólogo, o una junta con amigas, o juntarse con el pololo a comer, simplemente algo. Y en ese algo se te van por lo menos 2 horas más. Bendita sea yo, que no tengo hijos y tengo “estos algo” casi como lujos, si me comparo con la vida de una humana madre.

Llego a casa y hay que preparar el almuerzo para el otro día, ordenar un poco, tirarte a ver tele un ratito y ya ¡se fue el día! a dormir.

Para mi, el tiempo que paso durmiendo, es casi tiempo perdido. La contradicción se establece cuando reconozco que me encanta dormir ¿o sea me encanta perder el tiempo? No, no precisamente, en el dormir encuentré paz, pero la inconsciencia no me permite disfrutar tanto de esto y eso es lo que no me gusta.

Incluso escribir en el blog, difundirlo y encargarme de él, ocupa gran parte del tiempo que como verán, casi no tengo. Como ven, tengo una vida bien común.

¿Qué pasaba conmigo y cómo me sentía?

La rutina mata, así de claro. Me comencé a sentir triste y comencé también añorar tiempo para mi. Fue así como empecé a demorar más tiempo en el baño, a caminar en vez de andar en micro, a sentarme en los bancos de las plazas. Empecé a darme espacios para mi misma, pequeños, pero muy necesarios.

Con el tiempo empecé a sentir que esos pequeños espacios conmigo me hacían bien y los quise con el alma. Los quise tanto, que comencé a dejar cosas de lado por estar tiempo conmigo misma, como por ejemplo, dejar de ir a eventos a los que me invitaban por el blog, a dejar de salir con algunas amigas, etc.

Lo molesto de esto es que por un lado quería sentir y tener ese espacio único y ahora vital para mi misma, pero por otro lado, comencé a sentirme culpable, porque tenía que excusarme con cualquier cosa para poder tener ese tiempo solo para mi ¿Es realmente sano mentirle al resto con tal de estar un tiempo contigo misma? Yo sentía que no, pero luego me di cuenta que esto no tenía porque tener una connotación negativa.

¿Qué comencé a hacer?

Lo decidí, necesitaba ese espacio para mi y nada ni nadie me lo iba a quitar. Me costó decidir el cuánto, el cómo y el dónde, pero me puse la meta de tener al menos 1 o 2 días en la semana en que logrará pasar ese rato a solas y en paz.

Comencé quedándome en la oficina, cuando todos se iban, para ver mis canales de youtube, leer revistas, bloggear, conversar por chat con alguna amiga o amigo. Luego descubrí que un tiempo para mi misma también era venirme caminando del trabajo a la casa, fue así como algunos días dejé el auto en casa y la bip también.

De a poco, me fui dando esos espacios y los comencé a pensar con tiempo. Me los comencé a agendar como una gran reunión, tal vez la más importante del día.

¿Cómo logro tener mi propio tiempo?

Afortunadamente – o desafortunadamente- soy cuadrada en la organización del tiempo, trato de ponerme metas diarias y cumplirlas, para eso llevo un planner y cuando me cuesta mucho lograr objetivos aplico timming; a cronometro limpio logro realizar mis tareas.

Este año, y gracias a que conocí el sistema de organización Bullet Journal, he logrado ser mucho más rigurosa con las tareas diarias. Cuando decidí que tenía que tener en el día al menos un momento para mi, comencé a agendármelo, de manera concreta en mi planner: “hoy camino a casa”, “hoy almuerzo sola”, “hoy bloggeo post oficina”, y así.

Pero, ¿cuánto tiempo destino? Para mi es suficiente una hora post oficina, de 18 a 19 horas, con eso me quedó tranquila y mi corazón se llena de calma, me desconecto y llego en otra onda a la casa o donde tenga ir.

En la vida le había revelado este secreto a alguien. Sin embargo, en una conversación con mi terapeuta, le conté lo que estaba haciendo y lo culpable que me sentía a veces al dejar de lado algunas cosas solo por la necesidad imperiosa de pasar tiempo conmigo.

Ella me enseñó que está bien que nos demos un espacio de conexión con nuestra alma -y en ese instante, la mochila de mi espalda cayó y pude descansar- Me explicó que la boragine del día nos hace olvidar que es muy importante cuidarnos y que para eso es absolutamente necesario pasar tiempos en soledad y en plena conexión con uno misma; y lo más importante, me liberó de la culpa, diciéndome que todo lo que había hecho si bien era un acto de egoísmo para con los demás, era un tremendo acto de bondad hacia mi misma. Agendarme un tiempo para mi, había sido la estrategia que había encontrado a mano para protegerme, hacerme cariño y conectarme conmigo misma ¿Qué mejor?

¿Cómo me siento ahora?

Ahora me siento en paz, empoderada y con muchas ganas de tener más de esos 10% de tiempo para mi misma.

Es absolutamente justo y necesario que tengamos ese 10% de tiempo diario para nosotras y en él decidir lo que realmente queramos hacer: ver tele echadas con pijama, tomar un baño de tina, encremarnos, arreglarnos las cejas, hacernos las uñitas, o leer en el pasto, caminar cuadras y cuadras, salir a andar en micro, tomar un helado ¡tantas cosas! Es tan necesario niñas, saquen la cuenta y háganlo.

Yo calculé. Si me levanto a las 7.30 de la mañana y me acuesto a las 12 de la noche, tengo 16 horas, de esas 16, al menos 1 hora y media deben ser mías, absolutamente mías. No es tanto, después de todo. Yo me tomo 1 hora y soy tremendamente feliz.

Y ustedes, ¿tienen ese 10% de día para ustedes mismas? ¿Qué cosas hacen que las haga sentirse calmadas y conectadas con ustedes mismas? 

Fuente: La Otra Yo